Altagracia va a Davos en busca de inversión, aunque en el Foro hay malestar por la ausencia de Claudia

 El pasado octubre tuvo lugar una reunión en Palacio Nacional entre Claudia Sheinbaum y los representantes del World Economic Forum (WEF) que organiza el foro de Davos que comienza esta semana en Suiza.

Al cierre de esa ocasión, donde Sheinbaum estuvo siempre escoltada por Larry Fink, hombre fuerte del fondo BlackRock y de la organización del foro en Davos, el presidente del WEF Borge Brende se fue de la CDMX con la idea de que Sheinbaum estaría en Suiza esta semana.

Para el WEF era importante tener a Sheinbaum entre los asistentes porque en un mundo con fuerte inestabilidad, los principales bancos y casas de bolsa comienzan a ver a América Latina con interés.

La duda que se reitera al interior del WEG, según dicen a LPO, es sobre por qué si la presidenta está tan preocupada con la falta de inversión, decide eludir una cita ideal para promover el Plan México ante lo más destacado del capitalismo global.

La inquietud sobre la falta de crecimiento está instalada en Palacio Nacional. El pasado tuvo lugar una reunión con medio gabinete en la cual se habló largamente sobre el tema: el disparador de la conversación fue que si bien las reservas internacionales crecen, el peso se encuentra en su mejor momento en año, cae la pobreza y la Bolsa Mexicana ofrece utilidades, la inversión no aparece.

Un ejemplo mencionado al pasar fue el de General Motors la semana pasada: la armadora anunció una inversión de 1000 millones de dólares que no es más que la programada y, para colmo, este lunes anunció que despedirá 900 trabajadores.

El mercado laboral también es otro punto que el equipo económico observa. Las cifras del IMSS a primera vista parecen positivas. En 2025 el empleo formal creció 1.3% anual, equivalente a 213 mil trabajadores adicionales. Sin embargo, el dato es gris porque 206 mil corresponden a la incorporación de trabajadores de plataformas digitales que superaron el umbral de ingreso neto mensual. Es un avance relevante en términos de formalización y acceso a seguridad social, pero no implica creación de nuevas plazas.

Al descontar este efecto, el crecimiento real del empleo formal se reduce a apenas 0.3% anual, lo que equivale a solo 72 mil nuevos puestos de trabajo. Es el peor desempeño desde 2010, excluyendo 2020 por la pandemia.

La falta de crecimiento, como reflexionan en el staff presidencial, tiene lugares comunes con los motivos para no ir a Davos: la política y el control del movimiento que gobierna el país.

La tensión constante con los sectores más obradoristas explican la ausencia en Suiza – mensaje ameno para el voto duro -, pero, también, las dudas del público inversora para invertir en un país que todavía exhibe un mando mixto.

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