La balanza comercial arrojó un superávit de 606 millones de dólares en octubre, después del déficit de septiembre. El resultado se explicó por un repunte fuerte de las exportaciones, que crecieron 14.2% anual, mientras que las importaciones avanzaron 12.8%. Según el INEGI, el salto se originó por un superávit mayor en los productos no petroleros, que pasaron de un déficit en septiembre a un superávit de 2,736 millones en octubre.
En el acumulado de enero a octubre, México mantiene todavía un déficit comercial de 2,321 millones de dólares, aunque es mucho menor al del mismo periodo del año pasado. Las exportaciones totales crecieron 6.6%, impulsadas por las no petroleras, que subieron 8.2%. Las manufacturas avanzaron 8.6%, y dentro de ellas destacó el aumento de 15.97% en las exportaciones manufactureras no automotrices, que ha sido clave este año.
La analista del grupo financiero Base Gabriela Siller explicó que este crecimiento se debe, en parte, a que los aranceles anunciados por Estados Unidos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional “no se están cobrando al pie de la letra”, lo que ha evitado un freno mayor al comercio. Pero advirtió que los riesgos siguen presentes, especialmente por el contexto político en Estados Unidos y por la revisión del T-MEC que comenzará en 2026.
“El 2025 es un año perdido para el crecimiento”, advierte Franklin Templeton
Banamex destacó el crecimiento de las exportaciones manufactureras (17.4% anual en octubre), con un impulso muy fuerte de las manufacturas no automotrices, mientras que las automotrices cayeron 14% tanto hacia Estados Unidos como hacia otros mercados.
Hacia adelante, el punto de mayor incertidumbre es el T-MEC. Siller recordó que la cláusula “sunset” obliga a los tres países a revisar el acuerdo a los seis años de su entrada en vigor. Si no hay consenso, la revisión puede repetirse cada año hasta 2030. Esto significa que el proceso podría extenderse más allá de 2026, justo cuando Estados Unidos tendrá elecciones intermedias.
La economista advirtió que Donald Trump podría usar esta revisión como herramienta política y presionar a México con temas como migración, seguridad fronteriza y el déficit comercial estadounidense con México, que es uno de los más altos. También anticipó que Washington podría pedir cambios en reglas de origen, contenido laboral, mecanismos de controversias y compromisos de inversión o seguridad.
