Empresarios alertan sobre los cambios que pondrían en riesgo la continuidad del T-MEC

Empresarios mexicanos piden un papel activo rumbo a la mesa de revisión del T-MEC prevista para 2026. “Llamalo cuarto de junto o acompañamiento del sector privado, como quieras, pero es importante que participen técnicos y empresas al momento de la negociación”, aseguró en rueda de prensa Claus von Wobeser, presidente de la International Chamber of Commerce México.

El abogado reconoció la experiencia del equipo negociador que comanda Marcelo Ebrard, pero insistió en que escuchar a las empresas enriquece el proceso, porque son los empresarios quienes enfrentan los problemas diarios.

El ICC México, que representa a empresas, estudios de abogados y consultoras de distinto origen, sector y tamaño, presentó a la Secretaría de Economía un documento donde advierte que la revisión del tratado en 2026 se dará en “un entorno lleno de riesgos”.

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El análisis señala posibles tensiones proteccionistas en Estados Unidos, incertidumbre regulatoria en sectores estratégicos, presiones sobre las reglas de origen automotriz y preocupaciones por la estabilidad jurídica, en especial por los cambios en el Poder Judicial y en los mecanismos de solución de controversias.

La cámara empresarial alertó sobre dos riesgos particularmente sensibles. El primero es cualquier intento de modificar la cláusula de caducidad del tratado, que hoy obliga a revisarlo cada seis años y permite extenderlo si los tres países están de acuerdo. Si esa regla se cambia, existe el riesgo de que el T-MEC pueda extinguirse automáticamente sin periodos de transición, dejando a México, Estados Unidos y Canadá sin un horizonte claro sobre la continuidad del acuerdo. Según ICC México, un escenario así golpearía de lleno a las cadenas de suministro y a las inversiones que dependen por completo de la estabilidad del tratado.

El segundo riesgo señalado por ICC México es un posible debilitamiento del capítulo de comercio digital del T-MEC, que hoy permite el libre flujo transfronterizo de datos y sostiene buena parte de la integración tecnológica entre los tres países. 

 El mayor riesgo es modificar la cláusula de caducidad y abrir la puerta a que el tratado expire sin transición, creando incertidumbre para empresas y cadenas de suministro. 

El organismo advierte que cualquier cambio que limite ese intercambio, sea mediante nuevas restricciones, cargas regulatorias o impuestos discriminatorios, podría frenar la innovación, complicar operaciones de empresas que dependen de datos en tiempo real y afectar la competitividad regional. Para la cámara, tocar este capítulo sin el debido cuidado generaría un riesgo sistémico, porque el comercio digital es ya un pilar central del funcionamiento económico de Norteamérica.

Von Wobeser destacó hasta ahora la estrategia de la presidenta Claudia Sheinbaum de no confrontar con Donald Trump y consideró que una negociación suave puede evitar tensiones innecesarias. “El riesgo de romper el tratado sería brutal” dijo y agregó que, aunque hay sectores afectados, el comercio sigue funcionando relativamente bien.

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