El Congreso activó la discusión sobre los nuevos aranceles a las importaciones asiáticas, en medio de señalamientos de empresarios que temen consecuencias fuertes para la economía.
Este miércoles 26 de noviembre, la Cámara de Diputados abrirá un espacio formal para escuchar a las principales industrias del país antes de votar la reforma a la LIGIE, que busca elevar los impuestos hasta un 50% a más de mil fracciones arancelarias de países sin tratado comercial con México.
“Este decreto ha causado mucha controversia porque, por la estructura de la economía mexicana, hay productos arancelados que van a encarecer productos finales o, lo que es peor para la economía, generar escasez de determinados bienes”, explicó a LPO David Hurtado Badiola, vicepresidente de la comisión de comercio y políticas de inversión de la ICC México.
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Hurtado Badiola explicó que México enfrenta intereses encontrados entre productores nacionales y empresas extranjeras que usan insumos asiáticos para fabricar en el país. Describió un escenario donde conviven industrias sensibles como acero, textil, calzado o juguetes con sectores exportadores que dependen de esos insumos. “Las cadenas productivas requieren de un sistema sin aranceles”, sentenció.
Según Hurtado Badiola, el decreto arancelario que está en discusión es extremo por la cantidad de productos involucrados y porque los aranceles pueden llegar hasta 50%, el máximo permitido por la OMC. Por otro lado, reconoce la tensión de que el decreto forma parte de la negociación para evitar que México sea utilizado como trampolín para enviar productos asiáticos a Estados Unidos.
La convocatoria fue confirmada a LPO por Miguel Ángel Salim, presidente de la Comisión de Economía, Comercio y Competitividad. El objetivo es ordenar la discusión y mostrar que los legisladores están dispuestos a escuchar a los sectores afectados antes de tomar una decisión.
Las mesas de trabajo se realizarán de 9:30 a 15:30 en los salones C y D del Edificio G de San Lázaro, con la participación de representantes de manufactura, bienes de consumo, automotriz, metalmecánica, textil y productos personales.
En San Lázaro explican que la apertura de estas mesas busca que ningún sector quede fuera del proceso. La Comisión ya tiene una evaluación preliminar, pero quiere incorporar observaciones puntuales antes de dictaminar.
La intención es que la discusión avance rápido y que la reforma pueda votarse antes del 15 de diciembre, cuando cierra el periodo legislativo. Pero no descartan que, si el debate se complica, el Ejecutivo pueda recurrir a un decreto, como ocurrió en otras ocasiones. Por ahora, la prioridad es agotar el proceso legislativo. Las mesas de este miércoles serán el primer filtro para medir el ánimo del sector privado y ajustar el dictamen final.
