Ante la industria gasera, José Antonio Meade, quien fuera ex secretario de Energía durante el sexenio de Felipe Calderón, analizó la situación política y económica del país. Reconoció problemáticas, pero también aseguró que no avizora una crisis. Al menos no en el mediano plazo.
Meade, quien compitió contra Andrés Manuel López Obrador en 2018 tras varios cargos en el servicio público también durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, consideró que el país atraviesa una serie de riesgos que generan incertidumbre para el mercado. Uno interno, la falta de contrapesos; el externo, las presiones del gobierno de Donald Trump.
Todas, problemáticas que el gobierno de la 4T afronta bajo una política “populista” que, en su análisis, ha traído algunos beneficios, pero también con algunos costos que complican el panorama en el largo plazo, explicó en el marco del Congreso GLP, organizado por la Amexgas.
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El exfuncionario afirmó que en los sexenios pasados en los que participó -y con una política demócrata-liberal- hubo crecimientos, pero reconoció que perdieron el apoyo social con una política de largo plazo; en contraste con la 4T aseguró que “nunca se había visto un crecimiento tan bajo, pero tienen apoyo político”.
Destacó que la característica de este gobierno es pensar el país en el corto plazo, a través de apoyos no condicionados, lo que consideró que corre el riesgo de que se pierda la dirección del país. En su análisis, este año el PIB crecerá 0.5%.
El gobierno no puede seguir diciendo que vamos bien. No estamos en una crisis, pero si no se atienden los problemas vamos a ver fracturas en el mediano plazo
Por otro lado, como aspecto positivo señaló que el país no ha perdido el balance financiero, lo que considera que disminuye el riesgo del país y de perder su calificación al menos en el corto plazo, pero alertó que si no se logra contener el déficit, puede provocar un problema hacia el 2030, en un escenario donde la deuda en relación del PIB alcance el 60%, lo que arriesgaría la nota crediticia del país.
Otro tema que advirtió como preocupante es el tema de la inseguridad, el cual aseguró que sí “colorea los temas de inversión”. Como ejemplo señaló que solo en una sucursal de BBVA -del cual ha sido consejero- en México se ha vivido un homicidio.
Meade reconoció el giro de este gobierno en materia de política a favor de los trabajadores, sin embargo, señaló que implica un aumento en el costo laboral, que, a su vez, impacta la inflación. Ahí precisó que aunque la inflación está en el rango objetivo de Banxico, resulta alarmante en un escenario de bajo crecimiento.
Por otro lado, señaló que privilegiar los apoyos sociales dice que se han reducido servicios como salud y educación, donde actualmente la gente está destinando más recursos.
Positivamente evaluó el manejo de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre la tensión comercial desde el gobierno estadounidense de Donald Trump y anticipó un escenario favorable en las negociaciones del T-EMC.
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En conclusión, Meade aseguró: “No estamos en una crisis, pero tenemos problemas que se pueden corregir para no ampliar fracturas que puedan observarse en el mediano plazo”, dijo el exfuncionario.
En ese sentido, consideró favorable también la apertura del gobierno de Sheinbaum con el sector privado, pues señaló que entre ambas partes se pueden atender estas problemáticas.