Una “reunión casual y por coincidencia” fue como se catalogó desde el panismo la reunión entre el dirigente estatal del PAN, Policarpo Flores, y el gobernador Samuel García. En el PRI, si bien no hay tensión, emergen las dudas sobre la postura de un sector del panismo ante la crisis de la alianza a nivel nacional y el peso de la decisión de Jorge Romero.
Tras la imagen difundida de Flores Peña, Samuel García y Mariana Rodríguez -el panista más crítico del Ejecutivo y los máximos estandartes del gobierno estatal- los líderes del albiazul aseguran que fue un encuentro “por casualidad” en un restaurante de la ciudad y el mismo dirigente panista descarta los nexos con MC.
Para no sembrar incertidumbre, esta versión también les fue notificada a los mandamás del PRI; sin embargo, en un sector del tricolor -principalmente de la capital, donde emerge el proyecto a la gubernatura- existen dudas por la nula seguridad que emiten algunos grupos panistas a la alianza a nivel local.
Entienden que el accionar de Flores Peña responde a los movimientos políticos de Raúl Gracia, el líder panista que constantemente genera turbulencias en las negociaciones entre ambos partidos. Este tipo de acercamientos a MC o “amenazas mediáticas” por diluir la coalición, son una metodología constante.
En Palacio de Cristal consideran que la alianza se concretará, incluso con el aval del dirigente nacional Alejandro Moreno, pero se suma la incertidumbre que genera el grupo panista de Gracia, así como la postura aún frontal del dirigente Jorge Romero.
En el PRI consideran que en la definición del PAN en 2027 pesará más la decisión de Jorge Romero; algo que no ocurre en el priismo donde los actores locales realizan un proyecto más apartados de su dirigente nacional.
