Luego de que sufrió un atentado el pasado 17 de octubre de 2024 en el Centro Histórico, la lideresa de comerciantes en la alcaldía Cuauhtémoc, Diana Sánchez Barrios, tomó la suplencia de la curul en el Congreso de la CDMX del que es titular su hermana Silvia y entró de lleno en la política chilanga, acaparando los reflectores del legislativo local.
Pese a que oficialmente el partido de la hija de la priista Alejandra Barrios Richard se llama Asociación Parlamentaria Mujeres por El Comercio Feminista e Incluyente, en los hechos su trabajo se ha distinguido por votar como una aliada más del gobierno morenista de Clara Brugada dentro del recinto parlamentario de Donceles.
Por ello, la propia diputada se dice integrante de la “bancada de la transformación”, y entre los opositores panistas, emecistas y priistas, Sánchez Barrios no despierta la confianza de la que gozaba su familia. Desde estas bancadas no falta quien la señala como la financiadora de la guerra mediática contra la alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega.
Contra lo que podría pensarse, en Morena tampoco hay consenso en la opinión sobre el papel de la representante de comerciantes, y hay inclusive quienes se declaran en contra del protagonismo de Sánchez Barrios y su creciente liderazgo en el obradorismo de la Cuauhtémoc.
Esta posición de consejeros morenistas fue revelada a LPO bajo estricto resguardo de su identidad. Según esta versión, el partido guinda en la demarcación sufre cambios profundos desde 2024 tras la salida paulatina de los Monreal y su cuadros, y ante la cooptación de algunos sectores por parte de la nueva administración en la alcaldía.
Rojo de la Vega se volvió a cruzar con Morena y se profundiza la previa del 2027
Sin Néstor Núñez ni Temístocles Villanueva, ni José Luis Rodríguez Díaz de León, cada uno en responsabilidades en el Gobierno Federal o en el Gobierno de la CDMX, y respondiendo a los grupos morenistas de Omar García Harfuch o Brugada Molina, Morena estaría libre del cacicazgo monrealista que encumbró en el poder a una rival política como Sandra Cuevas, por un lado, y por el otro, llevó a la 4T al fracaso tres años más al postular a Caty Monreal.
Sin embargo, reprochan los morenistas que nunca fueron monrealistas, en lugar de dialogar con las bases del partido y acudir a cuadros históricos cercanos a la lideresa nacional Luisa María Alcalde o al dirigente local Héctor Díaz-Polanco (es el caso del diputado Arturo Ávila), parecen entrampados mientras Rojo de la Vega gana popularidad en las encuestas.
Nombres como el concejal Emilio Villar González son desechados por las cuotas de poder de los Martí, los Padierna-Bejarano y el grupo de la Jefa de Gobierno. Y es ahí donde no avanza tampoco la iniciativa de Diana Sánchez Barrios porque deberá permanecer el género de la candidatura, cuando personajes como Ricardo Peralta le apuestan a un cambio luego del fracaso de las mujeres morenistas en la Cuauhtémoc.
