La Cámara de Diputados abrirá la semana que viene un espacio formal para escuchar a las principales industrias del país antes de votar la reforma a la LIGIE, la iniciativa que busca elevar aranceles a las importaciones provenientes de Asia.
La convocatoria, confirmada a LPO por Miguel Ángel Salim, presidente de la Comisión de Economía, Comercio y Competitividad, apunta a ordenar el debate y mostrar que los legisladores quieren escuchar a los sectores antes de tomar una decisión.
Las mesas de trabajo se realizarán el miércoles 26 de noviembre, de 9:30 a 15:30, en los salones C y D del Edificio G de San Lázaro. Participarán representantes empresariales de manufactura y bienes de consumo, así como de las industrias automotriz, metalmecánica, textil y de productos personales. La Comisión solicitó habilitar un micrositio para registrar a los asistentes porque habrá cupo limitado.
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En San Lázaro explican que esta instancia se abrió para no dejar afuera a ningún sector afectado. La Comisión ya realizó una evaluación preliminar del proyecto, pero quiere incorporar observaciones específicas antes de dictaminar. Según fuentes legislativas, la intención es que el proceso sea rápido y que el tema pueda votarse antes del cierre del periodo legislativo, el 15 de diciembre.
La propuesta se presentó un día después del paquete económico impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum y busca aumentar aranceles en más de mil fracciones arancelarias de países sin tratado comercial con México.
El objetivo oficial es proteger a sectores sensibles frente a la competencia asiática y, al mismo tiempo, fortalecer la recaudación en un año de finanzas ajustadas. China sería el país más impactado por la medida, aunque también alcanzaría a naciones como Corea del Sur, India, Indonesia, Rusia, Tailandia y Turquía.
Dentro del Congreso no descartan que, si la discusión se complica, el Ejecutivo pueda recurrir a un decreto, como ha ocurrido en ocasiones anteriores. Sin embargo, por ahora la apuesta es agotar el trámite legislativo. Las mesas de trabajo serán el primer filtro para medir el ánimo del sector privado y ajustar el dictamen final.



