El Gobierno de Estados Unidos emite mensajes contradictorios sobre el futuro de la crisis venezolana. Mientras el presidente Donald Trump ha insistido este lunes en que Washington “controla” al gobierno de Delcy Rodríguez, el secretario de Estado Marco Rubio ha dicho que su país solo intervendrá en asuntos petroleros y en “buscar cambios en el país”.
Una disonancia que tiene su base en los primeros cuestionamientos del movimiento “Make America Great Again” (MAGA) a las acciones militares en Venezuela.
“La falta de un enfoque claro del mensaje sobre una posible ocupación ha desconcertado, por no decir indignado, a la base”, declaró Stephen Bannon, exasesor Trump, en una entrevista. “Mientras el presidente Trump defiende la defensa hemisférica, Rubio la confunde con la idea de eliminar a Hamás y Hezbolá”, agregó.
La comentarista de extrema derecha Candace Owens dijo que la irrupción en Venezuela fue orquestada por “psicópatas globalistas de la CIA”.
Por su parte, la congresista MAGA Marjorie Taylor-Green dijo que “Esta es la misma estrategia de Washington de la que estamos hartos, que no beneficia al pueblo estadounidense, sino a las grandes corporaciones, los bancos y los ejecutivos petroleros”.
El sentir de la base electoral es clave para el Gobierno de Trump y de allí la retórica de Rubio, que se ha empeñado en negar cualquier tipo de despliegue militar permanente en Venezuela. Esperable: Rubio quiere ser el sucesor de Trump y necesita a su base electoral.
El presidente, según ha reseñado la prensa estadounidense, está muy pendiente de los comunicadores e influencers del sector MAGA y conversa con ellos a menudo.
Antes del ataque a Venezuela Trump tuvo gestos con la facción más dura de su electorado. A mediados de diciembre apoyó a Bruce Blackman, figura de MAGA, para que sea su candidato en las elecciones del estado de Nueva York este año.
En paralelo, el presidente ha ratificado a todos sus funcionarios alineados con el movimiento MAGA, que tiene como figura primordial en la Casa Blanca a Stephen Miller, principal asesor político del Ala Oeste.
Dos de estas funcionarias son vitales en la relación bilateral con México: la secretaria de Seguridad Interior Kristi Noem y la fiscal general Pam Bondi.
Trump necesita consolidar su base de cara a las elecciones de medio termino de este año. El mes pasado en una entrevista con The Wall Street Jornal manifestó dudas sobre su posible triunfo y dijo que necesita tiempo para que su plan económico se traduzca en mayor bienestar.
Desde la segunda guerra mundial solo dos presidentes de EU ganaron las elecciones de medio termino: Bill Clinton en 1998 y George W. Bush en 2002.



