Tras estar desaparecido dos semanas, el catedrático colombiano de la ÍBERO Puebla, Leonardo Ariel Escobar Barrios, acusó maltrato por parte de la Guardia Nacional y policías de Apodaca. Sin embargo, las autoridades acusadas desmintieron su versión, creando lagunas y especulaciones en dicho caso.
“Durante tres días estuve en una celda en el municipio de Apodaca, a la cual fui llevado por la Guardia Nacional. Antes de llegar fui golpeado, lo que me generó la fractura de tres costillas”, fue la declaración del maestro que causó polémica.
Fuentes cercanas al caso, deslizaron a LPO que el docente habría sido detenido por la Guardia Nacional en el Aeropuerto de Monterrey por tratar de saltar un filtro de seguridad. Fue puesto a disposición de la delegación policial de Apodaca por alterar el orden público, donde autoridades aceptan que llegó con marcas rojas en las muñecas por las esposas colocadas, sin embargo, descartan cualquier otra agresión o afectación.
“Durante el arresto se le respetaron sus derechos y se le suministraron líquidos y alimentos, al igual que a los demás detenidos… Una vez cumplido el término de 36 horas, fue puesto en libertad el 2 de enero del 2026 a las 7:26 horas, saliendo del edificio por su propio pie, sin que se le apreciaran signos de confusión o desorientación”, respondió el municipio de Apodaca en un comunicado.
Tras un arresto civil con duración de 36 horas, fue liberado el día 2 de enero, y salió por su propio pie, sin una lesión en las costillas como aseguró. Habría regresado al Aeropuerto, según policías del municipio, pero tras abandonar el recinto, se desconoció su paradero.
Por su parte, la Fiscalía aclaró que no existió un registro de su detención en Apodaca debido a que la primera instancia en su detención fue la Guardia Nacional. Aquí inició la tergiversación de la historia.
Según el docente, habría caminado una distancia de tres municipios con tres costillas rotas y un anexo de Juárez lo habría “rescatado”. Estuvo 10 días en el centro de rehabilitación supuestamente en condición de “mutismo”.
Esta versión causa ruido en las autoridades. Principalmente el centro de rehabilitación lo ingresó sin autorización ni documentación, además de que no reportó a las autoridades su paradero; además, sin caer en señalamientos, se especula que su salto en el filtro de seguridad aeroportuario, su estadía en un “anexo” y las condiciones en que lo encontraron, están relacionados a un tema de drogas.
Mientras tanto, a nivel federal la Guardia Nacional no se pronunció al respecto. Además de las dudas por la irregularidad del centro de rehabilitación, continúan las sospechas por los elementos militares posterior al abandono de la delegación policial en Apodaca.
Mientras tanto, la ÍBERO Puebla, exige que se esclarezca la situación: “Recordamos que la localización con vida no es sinónimo de justicia, es apenas el primer paso para el esclarecimiento de los hechos, el deslinde de responsabilidad en las autoridades y la reparación a las víctimas”.



