“El 2025 es un año perdido para el crecimiento”, advierte Franklin Templeton
“El 2025 es un año perdido para el crecimiento”. Con esa frase, Ramsé Gutiérrez, vicepresidente senior y co-director de inversiones de Franklin Templeton, resumió la lectura que la firma hace sobre una de las variables más importantes de la economía mexicana. Hacia el 2026, los analistas se muestran optimistas gracias a las exportaciones y la inversión, pero no ven un efecto rebote para el consumo.
Durante la presentación 2026, el baile sigue pero con melodías más lentas, que realizaron este jueves a la prensa, Gutiérrez explicó que tanto la inversión como el consumo, dos de los drivers del crecimiento, se encuentran estancados. Tampoco el gasto público funciona como amortiguador
“Se habla del Plan México, pero aún no se ven resultados que den tranquilidad a empresarios e inversionistas locales. Esa falta de señales claras mantiene a la economía sin un impulso interno capaz de mover la actividad”, aseguró. El consumo tampoco ayuda: la caída de las remesas y la pérdida de poder adquisitivo de esos envíos golpean de forma directa el gasto de los hogares, que en los últimos años había sido un soporte importante del consumo.
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Para la firma, fueron las exportaciones las que lograron que la economía mexicana evite el colapso pronosticado a principios de año. La demanda externa y, en particular, el empuje manufacturero ligado a Estados Unidos, han sido la verdadera salvaguarda de la economía mexicana este año. Ese sector, dicen, también será clave para sostener la actividad en 2026.
La visión hacia 2026 es algo más alentadora, aunque depende casi por completo del exterior. El escenario optimista incluye una definición relativamente rápida del T-MEC, un rebote moderado después de un año tan flojo y un impulso adicional por las elecciones en Estados Unidos, que podrían mover su crecimiento por encima del 2%. Todo esto beneficiaría a México, que necesita claridad para que la inversión vuelva a reaccionar.
Los motores del próximo año, según los analistas, parten de que repunten las exportaciones y la inversión. En cambio, el consumo no tendría un rebote sólido. Los temas migratorios seguirán afectando las remesas y eso limita la recuperación del gasto interno. La esperanza está puesta en que el entorno global se estabilice y dé espacio para decisiones de inversión más firmes.
Un posible apoyo adicional podría venir del Mundial, que impulsaría la llegada de turistas y un poco de actividad en servicios. Pero, aun así, la lectura general es clara: para México, 2025 ya está perdido en términos de crecimiento y la economía dependerá del exterior para aspirar a un mejor 2026.
