En plena discusión por el crudo de Venezuela, Chevron podría adquirir campos en México

La petrolera estadounidense Chevron está en el centro de escena en la crisis venezolana. Sus directivos han sido protagonistas ineludibles de las conversaciones con la Casa Blanca que se indiciaron el pasado viernes con una fuerte presión de Donald Trump para realizar inversiones en el país sudamericano.
En paralelo a esas tratativas, Chevron y el fondo de private equity Quantum Capital se han aliado para presentar una oferta de compra por los activos internacionales de Lukoil, petrolera petrolera rusa, sometida a diversas sanciones internacionales y del Gobierno de EEUU por la guerra de Ucrania.
De confirmarse la operación, Chevron ganaría fuerte impulso en México dado que controlaría el campo de Cuenca Salina donde Lukoil es el operador de este bloque en aguas someras, con un potencial de 250 millones de barriles.
En aguas someras también sumaría a su portfolio los campos Ichalkil y Pokoch que la firma rusa adquirió en 2022. Finalmente, el bloque Amatitlán de extracción terrestre.
Para el Gobierno de Claudia Sheinbaum, más allá del discurso soberanista, sería una buena noticia: saldría una firma rusa sancionada y con muy severos problemas operativos para que en su lugar entre a jugar con fuerza una de las grandes petroleras del mundo. Clave para una administración que busca captar más inversión. Chevron actualmente en el país tiene un negocio de lubricantes y un papel periférico en el segmento de gasolineras.
Todo pasa por Venezuela porque, según el diario Financial Times, la operación necesita el visto bueno de la Casa Blanca. Una vez concretada se conocerá que activos se queda Chevron y cuáles serán del fondo Quantum.
La oferta, encabezada por el fondo, es por todo el negocio internacional de Lukoil e incluye activos de producción de crudo y gas, refinerías y más de 2.000 gasolineras repartidas por Europa, Asia y Oriente Medio.
Lukoil valoró el negocio en 22.000 millones de dólares hace unos meses. Quantum, fundada por el magnate petrolero texano Wil VanLoh.
Además de Chevron y Quantum, el fondo Carlyle y el conglomerado International Holding Company, de Abu Dabi, también han presentado ofertas por los activos internacionales de Lukoil.




