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Planteles de Monterrey y su zona metropolitana activaron protocolos de seguridad luego de que alumnos compartieran mensajes sobre posibles ataques armados, algunos de ellos difundidos a través de grupos de WhatsApp, perfiles de TikTok y cuentas anónimas en Instagram.

Las amenazas de supuestos tiroteos, mensajes anónimos y publicaciones alarmantes difundidas en redes sociales encendieron la alerta en escuelas de Nuevo León durante los últimos días.

Planteles de Monterrey y su zona metropolitana activaron protocolos de seguridad luego de que alumnos compartieran mensajes sobre posibles ataques armados, algunos de ellos difundidos a través de grupos de WhatsApp, perfiles de TikTok y cuentas anónimas en Instagram.

Aunque varias de las amenazas resultaron falsas, provocó la suspensión de clases, presencia policiaca en los planteles y padres de familia acudiendo de emergencia para recoger a sus hijos.

El fenómeno, que autoridades estatales relacionan con tendencias virales y dinámicas de imitación en redes sociales, abrió nuevamente el debate sobre la influencia digital entre adolescentes y los límites entre una “broma” y un delito.

En distintos casos recientes, estudiantes difundieron mensajes donde advertían sobre presuntos ataques armados en escuelas secundarias y preparatorias.

Las publicaciones circularon rápidamente entre alumnos y familias, provocando temor colectivo y obligando a las autoridades educativas y de seguridad a intervenir.

En algunos planteles se implementaron revisiones de mochilas y vigilancia adicional mientras se investigaba el origen de los mensajes.

Sin embargo, se trata de un problema que tiene tiempo registrándose, y en un contexto en donde los protocolos de la Secretaría de Educación Pública han sido cuestionados.

Perla Villarreal, diputada local, dijo que la postura de la Secretaría para tratar estos casos, suele ser de reacción y no preventiva.

La Secretaría de Educación tiene protocolos, pero veo el protocolo muy reactivo. Creo que a la Secretaría le hace falta más protocolo de prevención, y ese se tiene trabajar desde la familia y de prevención”, dijo.

Además, señaló que una gran parte de la atención del problema tendría que darse en el contexto familiar, donde los padres tengan una mayor supervisión de los contenidos que consumen los menores.

“Hace falta construir este protocolo preventivo, porque si tiene muy bien estipulado qué hacer si un niño si cae (en estas acciones) para tomar una decisión de qué va a pasar con el alumno”, dijo.

El problema ocurre en un contexto donde las redes sociales han convertido el impacto emocional y el contenido extremo en elementos de viralidad.

Villarreal, quien propuso una la primera ley de Educación Socioemocional, explicó que es otra área en la que debe ponerse atención, la parte de la salud mental de los alumnos.

Retos peligrosos

Retos peligrosos, simulaciones de violencia y publicaciones diseñadas para generar alarma forman parte del ecosistema digital que consumen diariamente millones de niñas, niños y adolescentes.

Especialistas en seguridad digital y salud mental han advertido que la exposición constante a este tipo de contenidos puede normalizar conductas agresivas o incentivar acciones impulsivas en jóvenes que buscan notoriedad o aceptación social.

Las autoridades estatales señalaron que varias amenazas podrían estar vinculadas a dinámicas de imitación promovidas en internet.

La facilidad con la que un mensaje puede difundirse y alcanzar cientos de personas en minutos amplifica el efecto de miedo colectivo, incluso cuando no existe una amenaza real.

Sin embargo, expertos advierten que minimizar estos casos como simples “bromas” puede ser peligroso, especialmente en un país marcado por antecedentes de violencia escolar y criminalidad.

Nuevo León mantiene todavía en la memoria colectiva el ataque ocurrido en enero de 2017 en el Colegio Americano del Noreste, en Monterrey, donde un estudiante disparó contra su maestra y compañeros dentro del salón de clases.

Aquel hecho convirtió a México en escenario de uno de los casos de violencia escolar más impactantes de los últimos años y modificó los protocolos de seguridad en instituciones educativas.

Desde entonces se han explorado alternativas para incrementar la seguridad en los planteles escolares, desde el famoso operativo mochila para revisar qué ingresan los alumnos a los planteles, incluso, se ha hablado de instalar detectores de armas y metales en las entradas.

Sin embargo, el sólo mencionar medidas como estas ha abierto debates sobre si se infringen derechos de los menores, como el de la privacidad; por lo que la legislación en este tema aún no está del todo clara.

Delito de amenazas en Nuevo León

En Nuevo León, el delito de amenazas puede ser castigado incluso cuando se realiza mediante medios electrónicos.

El Código Penal estatal establece sanciones para quien utilice plataformas digitales para causar temor o intimidación.

La legislación local contempla agravantes cuando las amenazas son difundidas por medios electrónicos y generan perturbación psicológica o temor colectivo; sin embargo, el problema se hace más complejo cuando los perpetradores de estas amenazas, son menores de edad.

Lo que comenzó como mensajes virales terminó exhibiendo que las redes sociales ya no solo reflejan la ansiedad de los jóvenes, sino que también pueden amplificarla hasta convertirla en una amenaza real para toda una comunidad escolar.