Este lunes la agencia Bloomberg informó que Argos, la mayor cementera de Colombia, podría retomar sus operaciones en Venezuela ante la incipiente reactivación del negocio petrolero.
Una oportunidad que también circula en las empresas cementeras de México. Desde el sector señalan a LPO que Carlos Slim no descarta una incursión en el país sudamericano a través de Cementos Fortaleza, firma perteneciente a Elementia que a su vez es parte de Grupo Carso.
Según deslizan en el ámbito cementero, Slim quedó muy disgustado con la salida de América Movil de Venezuela en 2009, en pleno auge del chavismo, con lo cual su regreso sería más bien un gesto de apoyo a la política de Donald Trump que busca detonar el negocio petrolero.
“Es inteligente la jugada, la petrolera de Slim no puede competir con los jugadores del sector que van a operar en Venezuela y el banco Inbursa todavía es pequeño para abrir operaciones agresivas fuera de México, el cemento es una de sus mejores cartas para estar en buenos tratos con Washington”, explica un ejecutivo.
Slim tuvo un inicio complejo en el segundo gobierno de Trump. Viajó a Washington en enero del año pasado a buscar una foto con el republicano y regresó sin foto y con la acusación a cuestas de Elon Musk, empresario cercano a la Casa Blanca, de que su fortuna tendría orígenes inconfesables.
Como sea, Elementia tiene fuerte presencia en diversos países de la región y el petróleo es crucial para la industria petrolera, tanto en los inicios de la exploración como en la remediación final de los pozos.
En paralelo, se vuelve imprescindible la fabricación de cemento especializado y resistente a condiciones de temperaturas o presión extremas.
El destino del negocio estará atado al futuro petrolero. Los primeros intercambios con los enviados de Delcy Rodríguez en Estados Unidos arrojan una conclusión ineludible: Venezuela no es Cuba, no es que sus leyes sean demasiado problemáticas para el inversor privado, el problema son las autoridades de aplicación, excesivamente vinculadas con el ideario chavista.
Por esto en el sector petrolero se habla con insistencia de la puesta en marcha de unos contratos especiales atados a jurisdicción externa a Venezuela y con algún tipo de respaldo del Departamento del Tesoro.
Este cambio estaría presente en una nueva Ley de Hidrocarburos que Venezuela se encamina a modificar en los próximos meses.


