El secretario de Estado Marco Rubio se encuentra en un momento decisivo luego de la captura de Nicolás Maduro. Un operativo de alto voltaje militar, con ataques sobre Caracas, y gran precisión operativa ha empujado al exsenador de La Florida a un cuadrilátero que definirá su futuro político, concretamente en su intención de suceder a Donald Trump en la Casa Blanca.
Para Rubio el arresto del autócrata no es el final de nada, sino el comienzo de una pulseada interna, entre Washington y Mar-A-Lago, con una bifurcación evidente: la permanencia del chavismo en Venezuela o la apertura hacia un cambio de gobierno.
El secretario de Estado necesita fulminar políticamente al chavismo y vencer a aquellos laderos de Trump que solo pretenden un cambio de nombres que generen un alineamiento hacia Washington. Si la espectacularidad de la maniobra militar es precedida por el gobierno de una figura del chavismo, Marco Rubio estará frente a un revés estrepitoso.
Trump anunció que Estados Unidos capturó a Maduro y lo sacó de Venezuela
Su pelea contrarreloj es para evitar que lo sucedido en Venezuela sea simplemente la captura de un presunto capo del crimen organizado.
Todas las miradas apuntan ahora a la vicepresidenta Delcy Rodríguez, que está en comunicación con los gobiernos de China y Rusia, tal como afirmaron ambas cancillerías. En los últimos días el Miami Herald había revelado que Maduro le ofreció a Trump dejar a Rodríguez en el poder y que ella convocaría a nuevas elecciones.
La familia Rodríguez es clave, Delcy y su hermano Jorge, mandamás de la Asamblea Nacional venezolana, porque son los interlocutores del enviado especial de la Casa Blanca, Richard Grenell, quien además vela por los intereses de Chevron en Venezuela.

La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez.
Este sábado Trump fue entrevistado por la cadena Fox News y dijo que este fin de semana se tomaría la decisión sobre el futuro político de Venezuela. No ahondó en mayores detalles, puso el foco en que no hubo bajas militares estadounidenses y dijo que ningún aliado de Maduro seguirá en el poder.
El mensaje es entendible porque la base política de Trump se opone a nuevos conflictos armados, así como también a largas incursiones militares fuera de Estados Unidos.
En paralelo, y como ha venido sucediendo, el presidente estadounidense no tiene en su narrativa a la oposición venezolana que, por cierto, guarda un sigilo absoluto por estas horas.
La pregunta que flota en el ámbito diplomático: ¿Es factible una transición democrática sin la permanencia militar de Estados Unidos en Venezuela? En esa respuesta radica buena parte del escenario de los próximos días.
Una buena noticia para Rubio provino de la oficina del vicepresidente JD Vance, autor intelectual del aislacionismo diplomático de la Casa Blanca plasmado en el último documento de seguridad nacional. Vance respaldó la captura de Maduro y criticó a los demócratas que ponían en tela de juicio las maniobras militares en el Caribe.


